“Todos somos anillas de una cadena que viene de lejos, pasa por nosotros y se proyecta al futuro, unirse a ella es sobrivivir al tiempo y al olvido”.
La civilización brasileña es la suma de tres grandes troncos humanos: El europeo, el indígena y el africano, según el antropólogo Darcy Ribeiro. Del tronco europeo, se destacan los elementos de matriz ibérica, como la portuguesa y la española, con fuerte presencia en las manifestaciones culturales del país. Del indígena, se sintetizan más de cien lineas nativas naturales, con fuertes trazos de la raíz tupi-guarani. Del tronco africano, que durante cerca de tres siglos ha sido la mano de obra principal del Brasil, se destacan los diversos pueblos bantu, jejê y nagô ( ioruba).
La experiencia negro-africana sembró profundas raizes en el universo simbólico del país. Además, creó aspectos culturales que mantienen trazos originales africanos, como los de la cultura ketu; trazos resemantizados, con características híbridas de una o más culturas, teniendo la negra como base, y trazos “inventados” en el horno de la creatividad brasileña, con síntesis originales y digitales del país.
El objetivo general es realizar una práctica cultural que permita la reflexión personal y colectiva de las potencialidades de la interculturalidad y, al mismo tiempo, permita tomar conciencia de la historia que acompaña a cada manifestación cultural y la estrecha relación que puede existir entre los diversos continentes del planeta.
Se pretende favorecer la práctica de la interculturalidad en una ciudad donde la convivencia entre diferentes culturas es la esencia poblacional, procurando herramientas para quebrar las barreras culturales que dificultan el respeto a la diferencia, tanto cultural como social, económica y de género.
Siendo así, encontramos muchas razones para proponer este evento cultural, no sólo para la preservación y difusión de valores fundamentales que marcan la identidad cultural del pueblo brasileño, sino también para recordar esos valores civilizatórios afro-brasileños y compartir con todos nuestra cultura para que nadie se sinta extraño o ajeno, pero sí como un ermano de una naturaleza común, dado que el continente africano es la cuna de la humanidad.
Axé
Gil Maciel
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